En setiembre de 1973 el invierno argentino se acercaba a la primavera tras haber pasado en otoño otra primavera: la camporista, y yo haciendo caso omiso al calendario, veraneaba en Unquillo, Córdoba. Tenía 20 años y antes que la política, me interesaba el fútbol (más si este tenía colores azulgranas), la música y las mujeres. Acompañaba en el chalet familiar donde los Ortiz de Guinea pasamos inolvidables veranos cordobeses, a mi hermano mayor el entrañable Tapanto, brillante abogado y un enamorado de la vida cuyo único defecto era ser hincha de Huracán. A Tapanto si le interesaba la política. Y amaba profundamente a Chile, país al que consideraba su patria al igual que a la Argentina y el Ecuador. Reñaca, cerca de Viña del Mar, era su lugar en el mundo.Lo que pasó entonces al otro lado de la cordillera nos llevó a que en esas noches trataramos de sintonizar las radios trasandinas. Recuerdo como si fuera hoy esas horas en la quietud de la serranía, sintonizando Radio Minería -creo que estaba en el dial cerca de LT2 y de Radio Nacional Rosario donde mi amigo el tipaso Daniel Alberto Zárate tiene su excelente programa todos los viernes. A veces se iba la voz y entonces apuntabamos a escuchar Radio Agricultura que creo estaba en el dial cerca de Radio Rivadavia. Así nos enteramos de los comunicados militares que metían miedo de solo oirlos: ley Marcial, expulsión de extranjeros indeseables, cientos de detenidos. Y una noticia que me choqueó pese a que entonces no me interesaba la política. Era la que informaba que el cadaver de Salvador Allende había sido enterrado en Valparaiso sin mas compañía en el cortejo fúnebre que el de su viuda. Pensé en ese momento: !Que mujer valiente, perder así a su marido y enterrarlo con dignidad rodeada por la hostilidad del ejército que lo había destronado y asesinado!. Pasaron muchos años hasta que ayer volvió a mi el nombre de Tencha Bussi de Allende, muerta a los 94 años con la placidez conque la parca a veces premia a los ancianos, llevandoselos sin dolor y en medio de un sueño tranquilo. Tal vez fue la compensación al sufrimiento que esta mujer pasó en su flamante y violenta viudez de setiembre de 1973. Estas horas también informaron de otra muerte. La de Fernando Peña. Los adjetivos que se leyeron en los diarios son para todos los gustos. Para mi fue un tipo brillante en su supuesta trasgresión. Y valiente en su agonía. Tal vez hubiera quedado allí mi recuerdo de Peña hasta que anoche escuché entrevistada por Pettinato a una de las mujeres esenciales de la historia de la radio argentina: Betty Elizalde. Y Betty recordó a Peña en su verdadera dimensión: la de hombre de radio. Todo lo demás fue secundario por mas que tal vez lo hiciera muy bien. Peña es compartiendo lo que dijo Betty, un valor fundamental de la radiofonía de los últimos años. Y pongo un ejemplo: su personaje del Licenciado Rafael Orestes Porelorti. Las desopilantes intervenciones de este personaje en los años 90 en la Rock and Pop, fueron la mejor editorial que desde el humor denunciaba las corruptelas del poder. Un hito que lo hizo definitivamente a Peña, bicho de radio. Por eso en estas horas vaya este post de recuerdo a el y tambien a esa mujer que nada que ver con la radio, pero que a partir de escuchar su odisea personal en emisoras chilenas captadas en la soledad de la serranía cordobesa en esos días terribles de setiembre de 1973, la hicieron merecedora de mi respeto y simpatía. El mismo respeto y simpatía que siento por ese chileno entrañable que es mi amigo, el tipaso Humberto Vial Sotomayor, que fuera Jefe de la Brigada Socialista de estudiantes universitarios en los años de la Unidad Popular y a quien los vientos del exilio trajeron a Rosario, a hacerse hincha lamentablemente de Newells Old Boys, manteniendo su lealtad futbolera del otro lado de la Cordillera a la "U". Para colmo acá en Rosario se hizo amigo del Loco Bielsa y está reagrandado el chileno: leproso y de la U. Pero es una de las mejores personas que conocí en mi vida.
En el subterráneo de ese castillo, atraído por el resplandor del talento ajeno, pude ver una verdadera obra divina, de esas que se ven sólo una vez en la vida, esas obras que son sólo para admirar, añorar y no olvidar jamás. Su mirada y fogocidad oscura me sedujeron de inmediato, se apoderó de mis sueños y no dejé de quererla. Sé que muchos otros tambien la buscaban. Su encanto es único y echiza de una manera simplemente indescriptible. Mi corazón latía y de mi pecho emanaban luces arreboladas y mis sueños me llevaban hacia ella una y otra vez. Mis colores se tornaban azules y mi alma estaba fria, pues habia entre ella y yo un oceano amenazante en el que me hundía, pero el corazon latia y latia. Supe su nombre y su recuerdo se enraizó en mi alma como para no morir jamás, como para ser una de las cosas que se presentan a uno hasta en el lecho de muerte y saber que la vida fué un suspiro. Después de mucho tiempo seguí buscando y buscandola, mi alma no estaba tranquila y no lo esta ahora que encontré su rostro y la veo. Recuerdo el tono de su voz y el brillo de ese cabello en el que soñé enredarme y vivir mis sueños. Puedo sentir ahora el aroma de esos momentos, los temblores y las ganas de controlar el tiempo. Años pasaron y no la vi más, eso sólo sirvió para que mi corazón se aquietase un poco. Después del Pacifico y casi desde el otro lado del mundo mi alma aún la añora pués el amor platónico está hecho de un material inmaterial resistente a todo incluso al tiempo. Quizá algún día pueda ser capaz de transmitirle las energias que me llenan el alma ahora y me han llenado desde la primera vez que la vi. Hasta entonces sólo me queda enviárselas a través del cosmos y hacer que la protejan como un tesoro que al que mi alma admira y admirará por siempre.
Un alma ke ha de seguir viviendo como un eterno buscador, sin sosiego. Una persona ke cuando te ve siente latir su corazon como si su cuerpo necesitara deseperadamente el calor de la sangre para seguir vivo y no dejar el alma salir a buscarte. Un hombre ke no puede mas ke desearte lo mejor ke la vida tiene para entregar para asi poder seguir viendo esa sonrisa tan hermosa tan especial y esos ojos hechiceros de los ke no deseo escapar.
Mira Pilina para hacer las cosas simples: Desde la primera vez ke te vi (expo de una artista media OpArt ....Stewart creo en la galeria de la cato hace unos cuantos anios)me gustaste asi como a muuchos otros me imagino io. Cada vez ke te vi y cada vez ke veo fotos donde sales tu el corazon se me acelera. Me gustaria haberte conocido pero en ese entonces mi destino estaba bien turbulento y acabe aca bien bien lejos recordando entre muchas cosas un amor eternamente platonico. Muchas muchas buenas energias para ti en todo lo ke hagas .....una vez tambien kise trabajar con ninios pero tampoco se dio CUEC!........ en fin.
holamartin me haces sonrojar, muchas gracias, siento nervio de ese momento en lagaleria que tuque me observas y yo que no me doy cuenta, muy dulce todo lo que me has escrito, lo mejor para ti en todo, un abrazo. P.A.G
En setiembre de 1973 el invierno argentino se acercaba a la primavera tras haber pasado en otoño otra primavera: la camporista, y yo haciendo caso omiso al calendario, veraneaba en Unquillo, Córdoba. Tenía 20 años y antes que la política, me interesaba el fútbol (más si este tenía colores azulgranas), la música y las mujeres. Acompañaba en el chalet familiar donde los Ortiz de Guinea pasamos inolvidables veranos cordobeses, a mi hermano mayor el entrañable Tapanto, brillante abogado y un enamorado de la vida cuyo único defecto era ser hincha de Huracán. A Tapanto si le interesaba la política. Y amaba profundamente a Chile, país al que consideraba su patria al igual que a la Argentina y el Ecuador. Reñaca, cerca de Viña del Mar, era su lugar en el mundo.Lo que pasó entonces al otro lado de la cordillera nos llevó a que en esas noches trataramos de sintonizar las radios trasandinas. Recuerdo como si fuera hoy esas horas en la quietud de la serranía, sintonizando Radio Minería -creo que estaba en el dial cerca de LT2 y de Radio Nacional Rosario donde mi amigo el tipaso Daniel Alberto Zárate tiene su excelente programa todos los viernes. A veces se iba la voz y entonces apuntabamos a escuchar Radio Agricultura que creo estaba en el dial cerca de Radio Rivadavia. Así nos enteramos de los comunicados militares que metían miedo de solo oirlos: ley Marcial, expulsión de extranjeros indeseables, cientos de detenidos. Y una noticia que me choqueó pese a que entonces no me interesaba la política. Era la que informaba que el cadaver de Salvador Allende había sido enterrado en Valparaiso sin mas compañía en el cortejo fúnebre que el de su viuda. Pensé en ese momento: !Que mujer valiente, perder así a su marido y enterrarlo con dignidad rodeada por la hostilidad del ejército que lo había destronado y asesinado!. Pasaron muchos años hasta que ayer volvió a mi el nombre de Tencha Bussi de Allende, muerta a los 94 años con la placidez conque la parca a veces premia a los ancianos, llevandoselos sin dolor y en medio de un sueño tranquilo. Tal vez fue la compensación al sufrimiento que esta mujer pasó en su flamante y violenta viudez de setiembre de 1973.
ResponderEliminarEstas horas también informaron de otra muerte. La de Fernando Peña. Los adjetivos que se leyeron en los diarios son para todos los gustos. Para mi fue un tipo brillante en su supuesta trasgresión. Y valiente en su agonía. Tal vez hubiera quedado allí mi recuerdo de Peña hasta que anoche escuché entrevistada por Pettinato a una de las mujeres esenciales de la historia de la radio argentina: Betty Elizalde. Y Betty recordó a Peña en su verdadera dimensión: la de hombre de radio. Todo lo demás fue secundario por mas que tal vez lo hiciera muy bien. Peña es compartiendo lo que dijo Betty, un valor fundamental de la radiofonía de los últimos años. Y pongo un ejemplo: su personaje del Licenciado Rafael Orestes Porelorti. Las desopilantes intervenciones de este personaje en los años 90 en la Rock and Pop, fueron la mejor editorial que desde el humor denunciaba las corruptelas del poder. Un hito que lo hizo definitivamente a Peña, bicho de radio. Por eso en estas horas vaya este post de recuerdo a el y tambien a esa mujer que nada que ver con la radio, pero que a partir de escuchar su odisea personal en emisoras chilenas captadas en la soledad de la serranía cordobesa en esos días terribles de setiembre de 1973, la hicieron merecedora de mi respeto y simpatía. El mismo respeto y simpatía que siento por ese chileno entrañable que es mi amigo, el tipaso Humberto Vial Sotomayor, que fuera Jefe de la Brigada Socialista de estudiantes universitarios en los años de la Unidad Popular y a quien los vientos del exilio trajeron a Rosario, a hacerse hincha lamentablemente de Newells Old Boys, manteniendo su lealtad futbolera del otro lado de la Cordillera a la "U". Para colmo acá en Rosario se hizo amigo del Loco Bielsa y está reagrandado el chileno: leproso y de la U. Pero es una de las mejores personas que conocí en mi vida.
En el subterráneo de ese castillo, atraído por el resplandor del talento ajeno, pude ver una verdadera obra divina, de esas que se ven sólo una vez en la vida, esas obras que son sólo para admirar, añorar y no olvidar jamás.
ResponderEliminarSu mirada y fogocidad oscura me sedujeron de inmediato, se apoderó de mis sueños y no dejé de quererla. Sé que muchos otros tambien la buscaban. Su encanto es único y echiza de una manera simplemente indescriptible.
Mi corazón latía y de mi pecho emanaban luces arreboladas y mis sueños me llevaban hacia ella una y otra vez. Mis colores se tornaban azules y mi alma estaba fria, pues habia entre ella y yo un oceano amenazante en el que me hundía, pero el corazon latia y latia.
Supe su nombre y su recuerdo se enraizó en mi alma como para no morir jamás, como para ser una de las cosas que se presentan a uno hasta en el lecho de muerte y saber que la vida fué un suspiro.
Después de mucho tiempo seguí buscando y buscandola, mi alma no estaba tranquila y no lo esta ahora que encontré su rostro y la veo. Recuerdo el tono de su voz y el brillo de ese cabello en el que soñé enredarme y vivir mis sueños. Puedo sentir ahora el aroma de esos momentos, los temblores y las ganas de controlar el tiempo. Años pasaron y no la vi más, eso sólo sirvió para que mi corazón se aquietase un poco.
Después del Pacifico y casi desde el otro lado del mundo mi alma aún la añora pués el amor platónico está hecho de un material inmaterial resistente a todo incluso al tiempo. Quizá algún día pueda ser capaz de transmitirle las energias que me llenan el alma ahora y me han llenado desde la primera vez que la vi. Hasta entonces sólo me queda enviárselas a través del cosmos y hacer que la protejan como un tesoro que al que mi alma admira y admirará por siempre.
quien es martin?
ResponderEliminarUn alma ke ha de seguir viviendo como un eterno buscador, sin sosiego. Una persona ke cuando te ve siente latir su corazon como si su cuerpo necesitara deseperadamente el calor de la sangre para seguir vivo y no dejar el alma salir a buscarte. Un hombre ke no puede mas ke desearte lo mejor ke la vida tiene para entregar para asi poder seguir viendo esa sonrisa tan hermosa tan especial y esos ojos hechiceros de los ke no deseo escapar.
ResponderEliminarMira Pilina para hacer las cosas simples: Desde la primera vez ke te vi (expo de una artista media OpArt ....Stewart creo en la galeria de la cato hace unos cuantos anios)me gustaste asi como a muuchos otros me imagino io. Cada vez ke te vi y cada vez ke veo fotos donde sales tu el corazon se me acelera. Me gustaria haberte conocido pero en ese entonces mi destino estaba bien turbulento y acabe aca bien bien lejos recordando entre muchas cosas un amor eternamente platonico.
ResponderEliminarMuchas muchas buenas energias para ti en todo lo ke hagas .....una vez tambien kise trabajar con ninios pero tampoco se dio CUEC!........ en fin.
holamartin me haces sonrojar, muchas gracias, siento nervio de ese momento en lagaleria que tuque me observas y yo que no me doy cuenta, muy dulce todo lo que me has escrito, lo mejor para ti en todo, un abrazo. P.A.G
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